Poco después de Navidades, en la clase de los niños de ciclo medio y superior de
primaria de la escuela del pueblo, preguntaron a los alumnos cuántos de ellos
habían recibido algún libro de regalo. Sólo uno levantó la mano. Le echo un vistazo al "Anuario de Estadísticas culturales 2012" que publica el Ministerio y un dato me queda
claro: más de un 40 % de los ciudadanos, casi la mitad de la población
española, no lee nada, ni en soportes físicos, ni en formatos digitales, nada
de nada. La reflexión que me provoca es que un sustrato cultural tan iletrado
como éste, potenciado por la tele basura, los paseos familiares de domingo por
los grandes supermercados, los abalorios de simbología religiosa y los tatuajes
tipo "amor de madre" grabados en la piel, es lo que ha permitido que tradicionalmente ,
la corrupción política no haya comportado ningún tipo de castigo del electorado
gracias a la ausencia total del más elemental espíritu crítico en una parte muy
importante de la población. No parece que la nueva reforma educativa que
pretende el gobierno y que firma este personaje perverso de apellido Wert, tan
rellena de disposiciones e intenciones de todo tipo para uniformizar y
centralizar la gestión de las materias educativas en beneficio sobre todo de la
privatización y del adoctrinamiento, contribuya a mejorar este estado de cosas.
En su preámbulo se pueden leer perlas como esta: "Mejorar el nivel de los
ciudadanos en el ámbito educativo supone abrirles las puertas a puestos de trabajo
de alta cualificación, lo que representa una apuesta por el crecimiento económico y por un futuro
mejor. " Se trata pues de que la educación nos haga más competitivos
en la esfera económica, es decir la función principal de la educación es generar
mano de obra, si puede ser cualificada. Las
referencias al espíritu crítico, la capacidad de reflexionar, de investigar o
de innovar, se hacen muy de pasada, suenan vacías. El peligro de esta reforma
educativa, que se promulgará con rango de Ley Orgánica va mucho más allá de las
controversias políticas coyunturales, de las discusiones sobre quienes tienen o
deben tener las competencias, del
desprecio a la diversidad lingüística del estado, etc, porque introduce en el corazón del sistema educativo
la concepción más ultra economicista de la sociedad y no he oído que CIU por ejemplo, se
manifieste al respecto. Viene a ser como la reforma constitucional que pactaron
PSOE y PP priorizando la deuda por encima de las personas. Ya estamos
viendo cuáles son las consecuencias.
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Aunque pueda ser irónico, la primera misión de la escuela pública es que TODOS puedan acceder a la instrucción y más allá de la transmisión del saber y el acceso a un buen nivel de cultura general, se trata del desarrollo del intelecto así como el dominio del saber: opinar, razonar, analizar... En caso de una “escuela” que no cumpla (y que creo no está cumpliendo) con estos fundamentos o les rebaje a objetivos de segundas, que alternativas tenemos o tendremos? Escuelas privadas elitistas aisladas de la vida social pero no de la económica, instrucción en casa aislada del mundo, clases extra escolares para niños agotados. Sigo investigando…Evidentemente aportamos conscientemente o no una herencia cultural a nuestros hijos y les podemos encaminar en su aprendizaje cognitivo, pero todos los niños no tendrán padres instruidos o con tiempo.
ResponEliminaYa sabemos que al iniciar un ciclo escolar, las bases culturales de cada uno no son iguales y suponen más esfuerzos para algunos. Una diferencia que se amplia si el sistema educativo público falla a sus deberes. Ignorancia programada!?
Respecto al problema de la lectura, creo que es un indicio del proceso de empobrecimiento cultural que sufre muchos países sobretodo desarrollados, si podemos decirlo con esos términos. La decadencia de la lectura a favor del interés por los medios de comunicación masivos es una de las causas. Estos medios de los cuales somos cada vez más pendientes por responsabilidad propia y sometidos a una utilización cada vez más superficial, compulsiva, acostumbrando al menor esfuerzo intelectual por la inmediatez de la información, conducen a un comportamiento pasivo.
Obviamente los padres tienen el primer papel pero no el único para interesar a sus hijos al libro (leyendo) y estimular la curiosidad para una mente abierta y libre… Y lo más importante: aprender a aprender…llegaremos?
Gracias por tu blog
Brigitte
Si, creo que tienes razón y desgraciadamente el proceso de empobrecimiento cultural es también global. Pero allí donde los sistemas educativos públicos son sólidos, el efecto es menor. Y en cambio aquí el efecto es demoledor. Gracias por tus comentarios
ResponElimina